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La fe ciega de los seguidores de Donald Trump

Jemima KellyCiudad de México. / 03.05.2025 00:00:01

Sus discípulos están descubriendo que no se trata tanto de una política en particular como de una fe ciega en el propio Trump.

Nunca me apego demasiado a un acuerdo ni a una táctica”, son palabras que se le atribuyen a un tal Donald J. Trump en 1987. “Para empezar, mantengo muchas cosas en el aire, porque la mayoría de los acuerdos fracasan, por muy prometedores que parezcan al principio”.

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Podrían pensar que es inútil tratar de encontrar respuestas a lo que pasa exactamente por la mente del presidente estadunidense consultando un libro que escribió un ghostwriter para él hace cerca de 38 años. Sin embargo, leer The Art of the Deal (El arte de la negociación) –como parece que últimamente están haciendo muchos, amigos y enemigos– es lo más cerca que se puede llegar a comprender la mentalidad de Trump. “Mi estilo para negociar es bastante simple y directo”, explica en otro momento. “Fijo la mira muy alto, y luego sigo presionando y presionando hasta conseguir lo que busco”.

Pero si bien el libro podría ofrecer una perspectiva a través de la cual podemos comprender mejor la psicología de Trump, su característico estilo transaccional, de ganadores y perdedores –o cómo su administración cayó a un grado tal de caos en menos de 100 días– no ofrece precisamente ningún tipo de modelo para el liderazgo estadunidense. Piensen menos en La Diplomacia (Diplomacy) de Henry Kissinger y más en If I Did It (Si yo lo hubiera hecho) de O.J. Simpson (aunque sin la historia sobre cometer “hipotéticamente” un asesinato).

Y, sin embargo, para los más fervientes discípulos de Trump, el libro se ha convertido en una especie de biblia, cuyas benditas escrituras pueden usarse para racionalizar, justificar y glorificar cada giro descontrolado que hace el presidente. “Muchos de ustedes en los medios claramente no entendieron “El arte de la negociación”, dijo recientemente a los periodistas Karoline Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca de 27 años, cuando Trump anunció una pausa en los aranceles en medio de un colapso del mercado. “Claramente no lograron ver lo que el presidente Trump  está haciendo aquí”. (Tenía razón en eso).

él dice

“Fijo la mira muy alto, y luego sigo presionando

Y presionando hasta conseguir lo que busco”. 

En la mentalidad de Trump, los medios –que pueden ser tan descabellados o poco realistas como él quiera– se justifican por los fines, que siempre son los mismos: ganar. No hay que tomarse los medios demasiado en serio. Debe ser bastante desconcertante, entonces, idear políticas, ideas y argumentos improvisados ​​y tener un ejército de lacayos y fanáticos dispuestos a defenderlos como parte de un gran plan. Pensemos en el secretario del Tesoro, Scott Bessent, haciendo todo lo posible por justificar el vaivén arancelario de Trump como la “estrategia desde el principio”. O en el vicepresidente J.D. Vance diciendo a los periodistas que “no podemos simplemente ignorar los deseos del presidente” cuando se le preguntó sobre las amenazas de anexión de Groenlandia, o intentando usar la Biblia como justificación de las políticas de Trump de “Estados Unidos Primero”.

Entonces, ¿cómo podemos describir el sistema de creencias que los fieles discípulos de Trump crearon y que ahora siguen, que considera El Arte de la Negociación como prueba de que Trump es el salvador de Estados Unidos? Me gusta la palabra que usa Martin Walker, investigador de la Warwick Business School: dealism (negociacionismo).

Lo bueno del “negociacionismo” es que nunca se equivoca; es absolutamente infalible, porque nunca está claro hasta dónde llegamos en el juego de ajedrez de cuatro dimensiones. Decir mentiras, cambiar de opinión o armar un enorme desastre es solo parte del proceso. “Si las cosas no salen como se prometieron, es porque forma parte de una estrategia oculta mayor que incluye mentir sobre la estrategia”, explica Walker. “Y si eso no sucede, no pasa nada, porque forma parte de una estrategia aún mayor”. Ya me entienden.

Otra cosa que hay que entender sobre el “negociacionismo” es que no se trata tanto de una política en particular, sino de tener una fe ciega en el infalible maestro negociador, Trump. Esto se trata de una especie de culto al liderazgo que se describió muy bien en marzo de 2016 en CNN.

“Hay un líder que surge y dice: no confíen en ustedes mismos, no confíen en la sociedad, confíen en mí”, dijo el hombre. “En los próximos años, mucha gente de la derecha…tendrá que explicar y justificar cómo cayó en la trampa de apoyar a Donald Trump, porque esto no va a terminar bien”. 

El entrevistado era Marco Rubio, ahora secretario de Estado, quien hoy en día es más probable que se le encuentre ignorando las caídas del mercado provocadas por Trump o sugiriendo que debería recibir un Premio Nobel de la Paz.

La ironía de todo esto es que, si hubieran examinado su Biblia con más atención, los seguidores del “negociacionismo” podrían haberse dado cuenta de que se lo toman todo mucho más en serio de lo que deberían. “La verdadera emoción es jugar el juego”, dice Trump en una sección titulada “Diviértete”. “No paso mucho tiempo preocupándome por lo que debería haber hecho de otra manera o por lo que sucederá después”, continúa. “Si me preguntas exactamente lo que todos los acuerdos suman al final, no estoy seguro de tener una muy buena respuesta”. Por suerte para él, los seguidores del “negociacionismo” siempre tendrán una lista.

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GSC

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Impago de bonos chinos desaparece del mercado

Thomas HaleShanghái / 16.06.2025 00:51:36

Mientras China lidia con una guerra comercial, una desaceleración del sector inmobiliario que ya tiene cuatro años y una persistente debilidad en la confianza del consumidor, un indicador típico de dificultades corporativas brilla por su ausencia.

En lo que va de año, solo se ha registrado un primer incumplimiento de pagos en el mercado onshore chino (mercado en China continental) de bonos corporativos, valorado en 4 billones de dólares, de acuerdo con datos de S&P Ratings. Esto se compara con 16 incumplimientos en 2024 y varios impagos a estas alturas cada año desde 2013.

Más que una señal definitiva de dificultades corporativas en toda la economía, la ausencia de incumplimiento de pagos apunta a un marcado cambio de tono durante el reciente desarrollo de los mercados financieros chinos.

El avance del siglo XXI para estar más cerca de las normas internacionales, del que Estados Unidos fue tanto motor como modelo, al parecer perdió impulso en muchos ámbitos.

En vez de eso, en medio de un panorama económico más sombrío y una disputa geopolítica con Washington por cuestiones comerciales, la atención nacional se desplazó hacia la estabilidad.

“Había una tendencia a la normalización hacia las tasas globales de incumplimientos de pagos, pero esa tendencia comenzó a revertirse, sobre todo durante y después del covid-19, a medida que la preocupación por el riesgo sistémico se convirtió en un temor mayor para el gobierno”, dijo Charles Chang, director de S&P para China.

El gobierno “dio un paso atrás” respecto a un “mercado con funcionamiento normal”, añadió.

El mercado de bonos de China se remonta a varias décadas, pero apenas registró su primer incumplimiento de pagos corporativo total en 2014, mientras el país impulsaba las reformas de su sistema financiero, incluyendo los esfuerzos para adaptar los estándares internacionales en sus incipientes mercados de capitales.

En marzo de ese año, el gobierno citó el impago de Shanghai Chaori Solar como ejemplo del saludable desarrollo del mercado. Un informe de 2021 de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales señaló que los incumplimiento de pagos corporativos eran “relativamente inéditos” antes de 2015, en un contexto de presunciones de apoyo estatal. Citó problemas como la transparencia y la liquidez, pero también señaló el aumento de las tasas de impago y una postura menos intervencionista.

El mercado de bonos corporativos valía 29 billones de yuanes (4 billones de dólares) a principios de año, según estimaciones de S&P basadas en datos del proveedor Wind, y ha seguido expandiéndose.

Sin embargo, la participación extranjera es muy limitada. Goldman Sachs estima que el año pasado cayó a su nivel más bajo en más de una década, cerrando 2024 en tan solo 0.29 por ciento, en comparación con el 2.4 por ciento del mercado nacional de bonos en general.

La preocupación por la estabilidad financiera aumentó después de una prolongada crisis inmobiliaria a partir de 2021, que provocó una ola de incumplimientos de pagos tanto dentro del país como en los mercados de bonos offshore (con denominaciones distintas al yuan).

Esto provocó controles gubernamentales más estrictos. En un informe, S&P hizo referencia a una serie de directivas para prevenir impagos totales, centradas en las empresas de propiedad estatal, incluida una conferencia de prensa del Consejo de Estado en 2023 en la que se indicó que se había ordenado a las empresas estatales centrales “garantizar cero incumplimiento de pagos totales de bonos”.

En 2025, el único caso de nuevo impago de una empresa que no había estado previamente en dificultades fue el de Xinjie Investment Holding Group Co., una compañía inmobiliaria que incumplió el pago de un bono por 350 millones de yuanes el mes pasado.

Ying Wang, directora gerente de Fitch Ratings, indicó que el mercado de bonos de China, salvo las instituciones financieras, está compuesto por emisores estatales.

Añadió que los gobiernos central y provinciales hicieron hincapié en “minimizar los incumplimientos de pagos de bonos públicos entre las empresas de propiedad estatal para mitigar el riesgo sistémico, dando prioridad a menudo al reembolso de bonos sobre las obligaciones de deuda privada.

Otro analista, que pidió permanecer en el anonimato, dijo que, después de un importante nivel de “saneamiento de la deuda”, el mercado de bonos ahora está más dominado por las empresas de propiedad estatal y que “como consecuencia de eso”, la calidad crediticia mejoró..

Esta persona añadió que “el apoyo gubernamental implícito suele ser mayor cuando el panorama económico es más incierto” y que, “dado el contexto económico, es probable que sea extremadamente fuerte”.

Los datos de S&P solamente muestran unos cuantos incumplimientos de pagos de empresas estatales en los últimos años, junto con un número significativamente mayor de impagos del sector privado.

Muchos de los fracasos fueron impulsados por los desarrolladores inmobiliarios chinos, que se endeudaron tanto dentro como fuera del país durante el auge de la construcción que terminó a partir de 2021.

Los incumplimientos de pagos inmobiliarios alcanzaron un punto máximo de 9.9 por ciento en 2022 como porcentaje del mercado nacional, en comparación con el 27.8 por ciento en el extranjero en el mismo año, según S&P.

Las cifras de Wind muestran que la promotora inmobiliaria Guangzhou R&F y la concesionaria de automóviles China Grand Automotive Services incurrieron en impagos onshore (China continental) este año.

Sin embargo, la primera ya había incumplido fuera de China continental y con denominaciones distintas al yuan, mientras que la segunda extendió los vencimientos de su deuda a finales de año, lo que no se clasifica como incumplimiento de pago en China, pero sí a nivel internacional, según S&P.

El analista de crédito dijo que un nivel cercano a cero en impagos es común en muchos mercados crediticios emergentes. “En ese sentido, China no es un caso excepcional”.

Chang, de S&P, dijo que, si bien los impagos de bonos disminuyeron, la “dificultad se manifiesta en otros ámbitos”, incluidos los préstamos. “Lo que se observa es que los emisores evitan el incumplimiento de pago de sus bonos, pero acuden al banco para reestructurar y extender sus préstamos”, dijo, señalando reportajes de medios locales sobre el retraso en el pago de facturas comerciales.

“No existen datos sistemáticos que nos permitan recopilarlos en estadísticas confiables, así que nos limitamos a lo que podemos hacer con los datos que tenemos, que se encuentran en el mercado de bonos”, añadió. “Están ocurriendo muchas cosas fuera de ese mercado”.

“Creo que hay una mayor comprensión de que hay muchos matices detrás de las cifras”, añadió.

Con información de: Wang Xueqiao

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